Antecedentes
Desde
fines del siglo pasado se ha dado una gran importancia al mejoramiento continuo
del transporte público urbano en la Ciudad de México; el primer
intento que puede considerarse significativo fue aquel que señaló
el cambio de la tracción animal por la eléctrica autorizado
a través de acuerdo del 20 de febrero de 1881 expedido por el ayuntamiento
que especificó:
"Unica-Dígase al administrador general de la Compañía
de Ferrocarriles del Distrito Federal que el Ayuntamiento concede a esa Compañía
autorización para que adopte la tracción eléctrica y
para que en las calles pueda sostener, por medio de ménsula y columnas
de fierro los conductores eléctricos; limitando por ahora esa autorización
a una sola vía, y reservándose el Ayuntamiento la facultad de
fijar las condiciones definitivas para permitir el empleo de la tracción
eléctrica y aún para negarlo por completo después de
que se hayan hecho los ensayos prevenidos por la Secretaría de Fomento".
Lo anterior constituyó el punto inicial, el cual ciertamente no produjo
resultados inmediatos, más sin embargo abrió la brecha en la
renovación del transporte urbano. Y fue hasta el 14 de abril de 1896,
que la Compañía Limitada de los Ferrocarriles del Distrito,
pidió permiso al Ayuntamiento para cambiar en algunas de sus líneas,
la tracción animal por la eléctrica. Por ello se realizaron
diversos estudios acerca de las ventajas e inconvenientes que a la ciudad
podría ocasionar el cambio de tracción, habiéndose encontrado
que además de la mejor conservación de pavimentos y mayor limpieza
en las calles, los viajes se efectuarían en menor tiempo y se fraccionarían
los trenes de modo que pudieran salir con más frecuencia lo que representaba
sin duda una gran ventaja para el público.
Así
quedaron planteados los más firmes propósitos para adoptar la
tracción eléctrica, sin embargo fue hasta el 15 de enero de
1900 que se concretizaron las acciones para explotar este tipo de tracción,
al inaugurarse la línea de la Chapultepec a Tacubaya y el día
16 se inició el servicio para el público.
A partir del 1º de marzo de 1901 la Compañía Limitada
de Tranvías Eléctricos de México se hizo cargo de la
explotación que en diversas rutas realizaba la Compañía
de Ferrocarriles del Distrito Federal, la cual se consolidó en 1907
y adquirió vigor el desarrollo de su red en toda la ciudad de México.
Desde su nacimiento, los tranvías eléctricos de la Ciudad de
México, se destacaron como un sistema de vanguardia tecnológica
en varios sentidos: A partir de la serie de la que el "Cero" es
el único sobreviviente se difundió el uso de carrocerías
más anchas con filas de asientos dobles; se experimentó con
carros de 72 asientos acomodados en dos pisos, se implantó el uso de
espejos retrovisores, el despacho centralizado de corridas, el sistema de
tarifa múltiple para uso en carros de clase mixta que permitía
una diversificación de ingresos y servicios: fúnebres, de presidiarios,
excursiones privadas y turísticas, trenes de carga por horario o contratados
y hasta la circulación de un tranvía presidencial.
La
Cía. de Tranvías de México con una red de 225 kms. de
vías para 1909, vio terminar la primera etapa de la hidroeléctrica
de Necaxa, quedando así los generadores a vapor de Indianilla como
auxiliar y permitiendo en conjunto, la tremenda expansión en años
subsecuentes donde se cumplió todo lo programado para antes de 1913,
pero proyectos a terminar en 1918 como las líneas de Puebla y Toluca
quedaron suspendidas en Tulyehualco y la Venta respectivamente; al fragor
de estas obras se experimentó con innovaciones con el uso de concreto
en durmientes o losas para la vía de 1,435 mm de ancho.
Para 1922 su servicio era el de mayor difusión
para el traslado de pasajeros, carga, funerario etc., estaba a la vanguardia
de la publicidad ya que en la mayoría de las unidades se promocionaban
diferentes empresas
Entre 1920 y 1945, diversos conflictos obrero-patronales culminaron con la
declaración que el Presidente Avila Camacho hiciera en el informe de
septiembre de 1946, como consecuencia de que la Compañía de
Tranvías de México no cumplió con todas las obligaciones
que le imponían las concesiones; el Gobierno, después de recibir
sus defensas, las declaró caducas y estaba por resolver la organización
que se daría a tan importante servicio y fue así que por decreto
del 31 de diciembre de 1946 se dio nacimiento a la Institución Descentralizada
de Transporte Eléctrico del Distrito Federal.
En
octubre de 1952, el Departamento del Distrito Federal adquiere todos los bienes
de las empresas: Compañía de Tranvías de México,
S.A., Compañía Limitada de Tranvías de México
y Compañía de Ferrocarriles del Distrito Federal, las cuales
pasaron a formar parte del patrimonio del Organismo Servicio de Transportes
Eléctricos del Distrito Federal.
Consolidando esta acción el 30 de diciembre de 1955 el Congreso de
la Unión decreta la Ley de la Institución Descentralizada de
servicio Público "Servicio de Transportes Eléctricos del
D.F." publicada en el Diario Oficial del 4 de enero de 1956, abrogando
el ordenamiento del año 1946.